La melodía underground

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Gracias a mi nuevo hobbie que es viajar en tren, he tenido el gusto de conocer Penn Station, localizada al sur de Central Park. Es ahí donde muchos trenes hacen parada para llegar a otros destinos, el mío últimamente ha sido Pensilvania. Afortunadamente tuve veinte minutos de espera en lo que salía mi tren de vuelta a mi casa en Long Island, por lo que decidí buscar una salida a las calles de Nueva York para ver qué se sentía el ver tanto edificio alto.

Estaba a punto de salir, cuando una voz masculina de un tono rasposo me llamó la atención. Resultó ser mi ‘Columbus of the Week’ (Descubrimiento de la Semana). Éste hombre cuyo nombre artístico es ‘Mr. Melody-Sammie’ se para cerca de la salida a la calles número 7 y 34 con micrófono en mano, acompañado de unas bocinas que tocan el fondo de canciones como ‘Stop In The Name Of Love’, ‘Baby Love’, ‘Unchained Melody’ y cualquiera que caiga dentro de las categorías de R&B, Motown y Populares Favoritas. Su objetivo, según una pancarta que cuelga detrás de él, es recaudar dinero para traer a su hija que vive en Jamaica. Y vaya que ha recaudado, pues gracias a su linda y entusiasta voz que deleita el caminar de las personas por las calles ‘underground’ de Nueva York, su canasta de dinero estaba llena de billetes verdes.

Me quedé tan fascinada con su personalidad vestida de traje beige y unas cuantas rastas cubiertas por un sombrero, que me quedé más de lo planeado a escucharlo y verlo moverse. Le sonreía a cada persona que pasaba, y agradecía a quien le aportara para su causa. Decidí acercarme y le pregunté que si hacía esto muy seguido, a lo que muy emocionado me presentó a su ‘ayudante’ para que me enseñara que su talento está disponible en YouTube (link al final).

El broche de oro fue que al finalizar una de sus canciones, volteó conmigo señalándome y guiñándome el ojo, a lo que contesté ‘Muchísima suerte, canta hermoso’.

Algo que vale la pena detenerse a disfrutar. Si lo que buscamos es relajarnos y buscar un pequeño oasis dentro de nuestros días, definitivamente éste es el tipo de cosas con las que quiero encontrarme.

Deja tú el homesickness… el foodsickness!

Deja tú el homesickness... el foodsickness!

Ni empiecen a platicarme que ayer se fueron a comer unos tacos con salsa de guacamole, ni que mañana se juntarán a comer pozole con la familia mientras los niños piden tamales y las Karnes Garibaldi tienen carne en su jugo al por mayor.

Es una cosa muy fuerte llegar a un país donde te dicen que hay que tener mucho cuidado con el sobrepeso, pero la mayoría de la comida que encuentras, es engordativa. Dícese de las hamburguesas, los hot dogs (que sólo es el pan con la salchicha), nuggets de pollo, y refrescos de todo tipo.
Mi estómago mexicano pide lo que todos sabemos que es parte de una de las cocinas más ricas de la vida. Por un momento quisiera hacer a un lado el gel desinfectante y aventarme a un puesto de tacos que mientras más desordenado y menos fresa… mejor. Lo peor de todo, es que los norte americanos se sienten muy felices de decirte que les encantan los tacos, mostrándote una caja de tortillas hechas tacos… forever. Si, no sé de dónde sacaron que los tacos son duros, llevan un extraño queso y carne que ni al caso. Es ahí donde sale mi sonrisa orgullosa de ser mexicana y conocedora de lo nuestro y les contesto: ‘Eso no es un taco’, y muchos recordarán el meme que hay de este tema.

Por otra parte, la simple idea de estar en el país donde los pretzels se reproducen más rápido que los conejos, me emocionaba desde mi asiento en el avión; yo esperaba que me sirvieran eso junto con mis cacahuates de aerolínea. Afortunadamente, me encontré con un carrito de ellos en cada esquina de Nueva York, por lo que me adentré en mi cartera y pagué los mas fantásticos tres dólares que he gastado. No me gusta parecer turista, pero yo creo que mi sonrisota de niña en Disneylandia me delató esa tarde.

Otra cosa buena dentro de la falta de sazón mexicano? Las pizzas! Esos lugares que vemos en las películas donde sólo te venden una rebanada, son reales! Y tienen de todo tipo de pizza… gracias a la vida que no he visto hawaiiana. Es rápido y delicioso, y te sientes toda una cosmopolita por comer en esos lugares.

Espero entiendan mi frustración, y también mi esperanza por encontrar nuevos platillos que se acomoden a mis gustos y que hasta los puedan expandir un poco. Para terminar, quisiera ofrecer una oda al ingrediente más maravilloso del que estoy muy orgullosa de no tenerle miedo: el picante. Te amo.

Corro, vuelo, me acelero

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Corro, vuelo, me acelero

Una que está acostumbrada a caminar a un ritmo tranquilo, disfrutar los alrededores… hubo un momento durante mi paseo de cinco horas por Nueva York en que me acordé que una de las cosas que más maravilla de ese lugar, son sus edificios llenos de luces, y yo no los había volteado a ver por lo apresurada que estaba caminando sin ningún rumbo definido junto a la ola de gente a mi alrededor.
Es increíble lo alboratada que es la ciudad. Si pensaba que el DF era rápido, NY le dijo ‘quítate que ahí te voy’. Ni siquiera hay oportunidad para voltear a ver a la gente a los ojos, ya que lo único que alcanzas a vislumbrar, es su cabellera volando a un lado tuyo.
Las tiendas las bauticé como ‘tu base’, porque así es como te sientes despues de entrar a una… sientes que respiras, que dijiste ‘tapo’ en ese juego ajetreado. Es como correr a salvarte y resguardarte.
Es algo que ni siquiera te das cuenta, de repente ya estás buscando que no pase algún carro para poder cruzarte la calle aunque el semáforo peatonal esté en rojo. El punto es llegar. A dónde?
Un millón de destinos entrelazados en una misma ciudad. Y me encanta.

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A partir de Septiembre llegaré con los ojos bien abiertos a la selva de Nueva York. Andaré ahí por un buen rato, así que me da chance de visitar miles de rincones, así como lugares abiertos, gente y cosas curiositas que me saquen una sonrisa de vez en cuando.

El objetivo de este blog es aprovechar mi agrado por la escritura y contar mis aventuras para compartirlas con quien guste, sin caer en la redacción de agencia de viajes y lugares comunes con sus reseñas comunes. El punto es ver las cosas no sólo como una foránea que se impresiona con todo lo nuevo, si no como una mexicana que tiene una cierta fascinación por conocer y entender lo ajeno.

Falta poco para que llegue, y una vez que esté ahí, empieza el escribidero sobre mi hogar por un año: Nueva York!