Siempre hay algo bueno

Siempre hay algo bueno

Claro que he llegado a conocer cosas marvillosas de Estados Unidos y en específico de Nueva York y uno de sus suburbios. Siendo yo una foránea, comparo constantemente y me llama la atención cómo tenemos modos de vida tan distintos y formas de pensar. Dentro de esas diferencias, hay cosas bellas que apreciar de los buenos gringos. En primer lugar, tienen todo para todo. Y no es broma. Quieres un vaso para guardar leche cuando los niños jueguen fútbol debajo de la lluvia? Los venden, y con dibujitos de Spiderman. Algún accesorio para recoger hojas que estén mojadas por un río de agua dulce. Te lo manejan.
De verdad no hay excusa para decir que no encontraste algo o que te dé un indicio de que tienes una idea millonaria que nadie ha probado, porque acá ya está pensado y hasta está hermosa y cuidadosamente empaquetado. Las tiendas de manualidades, oficina y supermercados están atascados de cosas loquísimas y diseñadas específicamente para algo. Una queriendo sacar su lado ‘a la antigüa’ y nomás no.
En el suburbio donde vivo, las calles están SIEMPRE limpias, no hay graffiti, hay basureros con espacio por todas partes, y la gente los usa! Ya más en la zona residencial todo parece hecho por arte de magia, porque honestamente, me ha tocado ver unas dos veces en el mes que llevo aquí, que venga un jardinero a podar el pasto ya sea de mi casa o de los vecinos. Se han de cortar solitos o yo no sé, el punto es que siempre se ven impecables.

Antes de llegar a tierras de Obama, muchos allegados me decían que los estadounidenses suelen ser un poco distantes y no tan amigables, en especial en Nueva York siendo que todo el mundo está en su propio mundo y caminando a su destino. Afortunadamente no me ha tocado vivir eso. Cada que voy a la ciudad hay gente que me recibe con una sonrisa. Tan se saben visitados por turistas a cada rato, que mientras luchas por auto-tomarte una foto en Central Park, se acercan a ayudarte para que tengas un lindo recuerdo de su ciudad.
La vez pasada llegó un señor que se encarga de dar tips a visitantes que andan rondando Cherry Hill (una fuente enorme de Central Park que sale en películas como ‘Encantada’) y estuvimos platicando alrededor de media hora con él. Nos platicó un poco de historia de unos azulejos hermosos que están por ahí y de cómo conseguir boletos para Broadway a un precio razonable, así como de algunos lugares que sólo los neoyorquinos saben. Perfecto, era lo que buscaba.
Los chavos que se encargan de pasear en carritos a la gente por las calles de Central Park, además de ser muy internacionales y de buen ver, son muy amables cuando pasas cerca de ellos, sin atosigarte de que rentes la bicicletita. Siempre me encuentro con una sonrisa en alguna parte.
Sí hay diferencias muy marcadas entre suburbio y ciudad, como por ejemplo: el uso del cláxon. Pásate a Nueva York y es el pan de cada segundo. Hay veces que volteo y no veo razón por la que lo hayan hecho, así que tal vez lo tengan programado para sonar cada dos minutos. En cambio, en los suburbios, rara vez alguien se pone como loco; todos son pasivos y relajados, siguiendo los señalamientos.

Y he aquí un detalle que amo y adoro y que espero se realice también en México. Listos?

En las carreteras… no hay trailers.
Lo que siempre pienso cuando voy por Periferico, acá es realidad! Hay carreteras para autos y otras para trailers! Entonces no se andan mezclando y estoy segura que los accidentes no son tan recurrentes! No me pueden decir que no aman este detallito, que aunque de repente no te das cuenta, luego volteas y dices: ‘Y el camión lleno de tierra que va soltando gravita, dónde está?’. Además de eso, hay un carril específico para carros que lleven dos o más pasajeros, pensando que son los que más prisa tienen y por lo tanto se les da preferencia. Increíble.

Una última cosa que es bastante cómoda y ahorradora de tiempo, gasolina, y estrés de manejar, es que a los niños… los recoge el típico camión amarillo en sus casas. Debo decir que es una maravilla! Tu parte termina cuando esperas con la pequeña criatura afuera a que llegue al camión, y es muy chistoso ver a todos los niñitos esperando afuera de sus casas con mochila lista y cara de modorros. De esa manera, todos llegan juntos, socializan, y hay menos tráfico! Me fascina y me hace sentir civilizada.

Apenas llevo un mes aquí y ya he aprendido tanto. Espero ir encontrando más similitudes y diferencias que al fin y al cabo todos somos personas y sólo diferimos en nuestro modo de vida y nacionalidad, cosa que en Nueva York, se ve a cada rato.

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3 pensamientos en “Siempre hay algo bueno

  1. Muy interesante y ameno todo lo que escribes Mariana! Disfruto mucho leer tus experiencias y como percibes tu vida por los “Uniteds”!!! Un saludo muy cariñoso y otro a tu santa madre!!

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