Deja tú el homesickness… el foodsickness!

Deja tú el homesickness... el foodsickness!

Ni empiecen a platicarme que ayer se fueron a comer unos tacos con salsa de guacamole, ni que mañana se juntarán a comer pozole con la familia mientras los niños piden tamales y las Karnes Garibaldi tienen carne en su jugo al por mayor.

Es una cosa muy fuerte llegar a un país donde te dicen que hay que tener mucho cuidado con el sobrepeso, pero la mayoría de la comida que encuentras, es engordativa. Dícese de las hamburguesas, los hot dogs (que sólo es el pan con la salchicha), nuggets de pollo, y refrescos de todo tipo.
Mi estómago mexicano pide lo que todos sabemos que es parte de una de las cocinas más ricas de la vida. Por un momento quisiera hacer a un lado el gel desinfectante y aventarme a un puesto de tacos que mientras más desordenado y menos fresa… mejor. Lo peor de todo, es que los norte americanos se sienten muy felices de decirte que les encantan los tacos, mostrándote una caja de tortillas hechas tacos… forever. Si, no sé de dónde sacaron que los tacos son duros, llevan un extraño queso y carne que ni al caso. Es ahí donde sale mi sonrisa orgullosa de ser mexicana y conocedora de lo nuestro y les contesto: ‘Eso no es un taco’, y muchos recordarán el meme que hay de este tema.

Por otra parte, la simple idea de estar en el país donde los pretzels se reproducen más rápido que los conejos, me emocionaba desde mi asiento en el avión; yo esperaba que me sirvieran eso junto con mis cacahuates de aerolínea. Afortunadamente, me encontré con un carrito de ellos en cada esquina de Nueva York, por lo que me adentré en mi cartera y pagué los mas fantásticos tres dólares que he gastado. No me gusta parecer turista, pero yo creo que mi sonrisota de niña en Disneylandia me delató esa tarde.

Otra cosa buena dentro de la falta de sazón mexicano? Las pizzas! Esos lugares que vemos en las películas donde sólo te venden una rebanada, son reales! Y tienen de todo tipo de pizza… gracias a la vida que no he visto hawaiiana. Es rápido y delicioso, y te sientes toda una cosmopolita por comer en esos lugares.

Espero entiendan mi frustración, y también mi esperanza por encontrar nuevos platillos que se acomoden a mis gustos y que hasta los puedan expandir un poco. Para terminar, quisiera ofrecer una oda al ingrediente más maravilloso del que estoy muy orgullosa de no tenerle miedo: el picante. Te amo.

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3 pensamientos en “Deja tú el homesickness… el foodsickness!

  1. Jajaja!!… me creeràs que jamàs he probado una cosa de esas? no se me antoja nadita… comerè de los minis muy de vez en cuando….
    Recuerdo que mi tia Elena me platicò que un dìa hizo tamales con los granos de elote de lata!! jajaja era tanto su antojo de tamales!!…
    Cuando regreses te prometo unos tacos al pastor!!

  2. Hermosaaa gracias x compartir todas tus vivencias en vdd a los que nos dejaste aqui en gdl nos pone muy muy contentos saber de ti y de tu vida alla. Te quiero mucho en verdad y me encanta tu boog ya te puse en mi pagina de inicio en mi ipad. Te adoramo

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